Hoy presento el libro que recientemente ha lanzado al mercado Editorial Dykinson y al que he dedicado 3 años de trabajo. Lo hago en el centro de congresos de Tecnocampus, mi universidad. Os lo decía en un post anterior en LinkedIn.
Me he levantado algo más temprano de lo habitual, quizás porque sentía dentro de mí esa inquietud de quien sabe que va a ser escuchado. Y he pensado que escribir un poco quizás me ayudaría a ordenar las ideas sobre lo que me gustaría explicar a la audiencia.
Aunque, siendo sincero, no sé exactamente qué me va a preguntar el conocido periodista Joan Julibert, a quien la organización ha invitado para conducir el acto en forma de tertulia. Y eso añade un punto de incertidumbre que también tiene su encanto.
Hoy es un día de síntesis.
De intentar explicar al público de qué trata realmente esta historia que es el libro. Con suficiente contenido para despertar curiosidad, pero también con honestidad, para generar las expectativas justas.
Porque sé que delante tendré un público muy diverso (cerca de 150 inscritos en este momento): académicos, estudiantes, empresarios, emprendedores, empleados de empresas de tipo del Parque Tecnológico Tecnocampus y amigos… personas que ya conozco y otras que quizá hoy descubrirán por primera vez este proyecto.
Supongo que me siento un poco como el actor que ha ensayado muchas veces la función y que, justo antes de salir al escenario, desearía que ese momento tan esperado ya hubiera sucedido. Hay tensión, claro. Pero es una tensión buena. De las que ayudan a concentrarse.
Y lo cierto es que las palabras empiezan a salir solas.
Así que, si has llegado leyendo hasta aquí, prometo no decepcionarte.
Voy al grano: ¿ de qué trata el libro? ( y aqui un link por si alguien finalmente se motiva a comprarlo)
Te lo cuento … y tú mismo decides si puede servirte o no.
Si quieres profundizar más, puedes pasar por www.toolboardcanvas.com (en español, inglés y catalán) , donde hay un pequeño adelanto (además, en la web puedes consultar tanto el índice del libro como el prefacio del libro).
Y si te gusta lo que hablo sepas que en mi BLOG, semanalmente, intento inspirar con propósito humanista.
Vamos allá.
El Viaje del Emprendedor es un libro de #emprendimiento y de #emprendedores.
Tiene algo de manual y algo de narración. Y nada de autoayuda.
He intentado evitar esas frases que todos hemos oído alguna vez:
“lánzate”, “sal de tu zona de confort”, “reinventate”…
No pretendo interpretar un papel que no me corresponde según mi perfil. Y por respeto a los profesionales de la psicología y la gestión del talento, que ya sufren suficiente intrusismo.
Lo que este libro intenta es algo más sencillo: ayudar a trabajar.
Desde el primer momento lo pensé para todas aquellas personas que, de una manera u otra, sienten que quieren emprender.
Y aquí utilizo emprender en un sentido amplio.
En el libro, el emprendedor aparece como lo que en realidad es: un creador de iniciativas.
Un creativo.
Y, creativo y creencia, comparten un origen etimológico común. Porque crear tiene mucho que ver con creer.
Creer que es posible mejorar las cosas.
Creer que la sociedad, la comunidad o las organizaciones pueden ser mejores.
Creer en el trabajo bien hecho. Y en mi empresa como parte de mi comunidad.
Creer —por qué no— que podemos contribuir a hacer del mundo un lugar un poco mejor.
Todo emprendedor tiene su causa. Su propósito. Y el propósito es algo profundamente humano.
Algo que nos diferencia de las máquinas. La IA no tiene propósito. Los humanos tenemos causas: propósito.
Y conviene no confundir las causas con las consecuencias.
Nunca invertiría en un proyecto emprendedor que no tuviera una causa. O peor aún, que argumentara que su causa es ganar dinero.
El objetivo de toda empresa es ganar dinero. Eso es evidente.
Pero su propósito, la misión que el emprendedor transmite a la empresa, es el alma de la misma. Y una empresa sin alma no es nada.
También es cierto que la iniciativa emprendedora no tiene por qué ser necesariamente empresarial. Puede ser cultural, deportiva, social, medioambiental…
Nuestro país está lleno de clubes deportivos, ateneos populares, centros educativos e instituciones sin ánimo de lucro de todo tipo que nacieron gracias a activistas emprendedores.
Y también son emprendedores quienes, trabajando dentro de una organización ya establecida, ya sea una empresa o una administración pública, actúan como agentes de cambio. Son todos aquellos profesionales comprometidos que no ven su trabajo como algo separado de su vida, sino como parte de ella.
El emprendedor «convencional» compromete sus propios recursos y su propia suerte. No así en igual medida el intraemprendedor. Pero no por eso dejar de actuar de forma similar cuando crea valor, aunque sea desde dentro de una organización madura. Toda empresa desearía estar en emprendimiento de forma permanente y lograr que todos sus empleados estuvieran en ese estado mental.
Crear nos hace humanos. Y creer, en cierto modo – en lo que sea- nos hace felices. Porque da sentido y significado a lo que hacemos en este mundo.
A todos ellos —y sospecho que no hay tanta gente fuera de este grupo entre los que aún leéis— va dirigido el libro «El viaje del emprendedor» .
Volvamos al verbo emprender, es decir, aventurarse a crear valor.
Desde el punto de vista económico, emprender tiene una meta concreta: generar valor.
Podríamos decirlo de forma sencilla: Emprender es transformar oportunidades en valor.
Valor económico. Y siempre valor que contribuya a mejorar el mundo que compartimos.
En ese proceso aparece un concepto central: la oportunidad.
La oportunidad es aquello que tiene el potencial de generar valor. En el libro se explica como un constructo situado entre la necesidad y la demanda.
Cuando alguien es capaz de transformar una necesidad en demanda, lo hace detectando —o creando— una oportunidad.
A veces el emprendedor actúa como un detector de oportunidades. Como si tuviera una especie de antena capaz de captar carencias o problemas aún no resueltos.
Pero muchas otras veces ocurre algo distinto. La oportunidad no se detecta: se crea. Porque detectar quiere decir que esa oportunidad ya existe; es palpable. Y no siempre es el caso.
No porque ello signifique que haya que crear la necesidad: no es cierto. La necesidad —como la energía en el primer principio de la termodinámica— no se crea ni se destruye, sino que está, evoluciona y se transforma— y a eso está alerta el emprendedor (y la empresa —y si no, que se lo digan a tantas empresas que han sido barridas por una ola de innovación que no supieron ver a venir , de ello ya hablé en un post anterior—).
Y la transformación proviene de una nueva forma de satisfacer la necesidad. Una nueva mirada. Una asociación neuronal que conecta carencia con nuevas posibilidades tecnológicas y de negocio.
Por ejemplo: si la panadería del barrio cierra y la gente sigue necesitando comer pan, la oportunidad es abrir otra panadería. Es un ejemplo sencillo de detección de oportunidades.
Pero cuando aparece la innovación, y sobre todo una tecnología rompedora, la oportunidad se construye. (En un post anterior hablaba de la primera gran innovación de la humanidad, a cargo de la mujer, en un artículo entrañable acerca de la domesticación del trigo, ¿no crees?).
Por eso, en el libro defino con precisión el término oportunidad como una necesidad mal resuelta o que puede resolverse mejor gracias a nuevas tecnologías o a un nuevo modelo de negocio.
«Crear» una oportunidad no es fácil. Tampoco lo es transformarla en valor. Y menos aún movilizar los recursos necesarios para hacerla crecer. Son los tres pasos del proceso que luego os cuento.
Y todo esto nos lleva a la idea central del libro: emprender es un proceso creativo. De transformación de oportunidades en valor.
Y todo proceso creativo que aspire a generar algo que funcione puede llevarse a cabo mediante la técnica del diseño. Y de eso va el libro de diseñar iniciativas (el ¿cómo? que el video del libro plantea). Y de diseña-emprendedores. Y aquí aparece TOOLBOARD.
El diseño es el proceso creativo mediante el cual la ciencia se pone al servicio de las personas para resolver sus problemas reales. No en el formato canónico: hipótesis-experimento-tesis, propio de las ciencias experimentales y de la naturaleza. Sino en un enfoque iterativo basado en una secuencia de pasos en que, a medida que se avanza hacia la solución, se va comprendiendo mejor el problema.
El principal escollo del » diseñador de iniciativas » radica en el factor humano: comprender a fondo los problemas de las personas a las que se propone servir. Es decir, entender cuáles son sus problemas, necesidades, deseos, esperanzas, miedos y frustraciones. Eso aconseja un enfoque de diseño centrado en la persona en el que el individuo se convierte en un participante activo del proceso creativo —no un simple informante—.
El enfoque secuencial iterativo y centrado en la persona es la base de esta obra.
Y por ello el proceso metodológico se basa en un conjunto de pasos. Que no deben entenderse como comportamientos estancos destinados a generar información en cadena. Son acumuladores de saber (plantillas en forma de lienzos y mapas) a los que se les otorga el sentido de herramientas para la construcción de la iniciativa emprendedora.
En concreto, son nueve pasos ( y nueve herramientas constructivas) agrupados en tres fases: Investigación, Ideación y Validación. Tres fases de tres etapas cada una.
Esta matriz 3×3 constituye la base de la metodología que hemos denominado TOOLBOARD. De hecho, TOOLBOARD es el acrónimo que surge de las iniciales de los nombres dados a cada paso ( y el nombre de la herramienta de construcción ágil de cada paso). Y, a la vez, es el tablero de herramientas del emprendedor y de la IA (el tablero se puede ver en Miro, en español e inglés, y pronto se adaptará a la IA que estamos programando con la API de Miro).
El resultado del proceso de diseño iterativo – entre avanzar, inspeccionar, retroceder y adaptar – es el PROYECTO emprendedor (lo escribo en mayúsculas para resaltar su relevancia como resultado de TOOLBOARD)
Y ese RESULTADO tiene una función esencial en la creatividad emprendedora: transmitir el concepto concebido a la mente de otras personas con quienes la cooperación es necesaria para avanzar en el proyecto (hace unos posts hablábamos de supermentes, para referirnos a la inteligencia colectiva, ¿verdad?). Porque ningún proyecto importante se construye solo.
Tarde o temprano, necesitarás a otras personas. Y para que construyas equipo, tu idea tiene que entenderse.
Tienes que ser capaz de explicarla. De generar confianza con ella. Y ese puente se construye con el pitch, que es el resultado de ToolBoard (lo que entrega el proceso de diseño), es decir, el proyecto: (resultado=proyecto=pitch)
Otra cosa. Quizá os preguntéis por qué el libro es tan colorido. El logo con nueve colores. El lomo con un arcoíris. Y la web multicolor también, ¿verdad?
A la IA le dan bastante igual los colores. Es para nosotros. Los que imprimimos criterio, juicio y propósito al proyecto. Y tiene que ver con eso de los 9 pasos (fíjense que son 9 las letras de la palabra TOOLBOARD).
La fase de investigación está representada en tonos rojos: conectar con las personas, entender qué piensan, qué necesitan y qué temen.
La fase de ideación aparece en tonos azules: imaginar, prototipar, construir teorías de solución.
Y la fase de validación se expresa en verde y amarillo: llevar las ideas a la realidad. Tocando de pies al suelo. Orgánicamente.
Porque cuando una solución es realmente original, suele tener algo muy particular: elegancia. Y la elegancia (otra vez la etimología) hace elegibles las ideas. Decía Gaudí, el arquitecto de Barcelona – que en 2026 celebra su centenario– que la originalidad es volver a los orígenes.
Todo este trabajo de investigación en ciencias del diseño (DSR por sus siglas en inglés) tomó tres años de trabajo.
Y desde el principio se buscó que fuera IA nativa. Por ello, se construyeron varios RAG (las IAs de ToolBoard que, genéricamente, hemos denominado ToolBoard GPT). Eso también lo explico en el libro.
ToolBoard GPT comprende perfectamente el proceso de diseño. Es lógico: la IA es pura lógica.
Y el GPT comprende, bien instruido, su función de acumular conocimiento mediante artefactos cognitivos en forma de herramientas (plantillas para acumular conocimientos por pasos).
Ello ha convertido TOOLBOARD en una IA sumamente útil (solo si la usáis entenderéis lo extraordinario de lo que os quiero decir, aunque lo realmente radical está en la nueva versión que pronto lanzaremos al mercado).
La primera versión del GPT la probé en 2025 con unos 30 proyectos de emprendimiento naciente desarrollados por estudiantes y emprendedores noveles que asesoro o mentorizo en España y en otros países europeos, a través de la red StartForFuture (pronto presento los resultados en el paper empírico que expondré en Bodo, Noruega, en el congreso 3E). Y los usuarios estaban tan fascinados como yo al comprobar el valor que la herramienta entregaba.
Ahora estamos desarrollando una versión aún más potente (eso lo explicaré en la nueva edición del libro, que saldrá al mercado internacional, editada por la prestigiosa editorial Springer Nature, con distribución mundial). De hecho, increíblemente más potente: rompedora para todos los emprendedores e innovadores con propósito. Y es una IA que hacemos con IA. Nos hemos sumado a la mentalidad vibe-coding (una nueva forma de crear código en que nos guiamos por la intención y por la idea – en un post próximo os voy a hablar de esa «vibra»).
Y, como derivada de lo anterior, me atrevo a avanzar una hipótesis provocadora: la inteligencia artificial está cambiando profundamente la lógica de metodologías como Agile o Lean Startup.
Durante años se nos dijo que lo importante era “equivocarse rápido”: construir un MVP, lanzarlo al mercado y aprender iterando. Pero cuando hoy un prototipo funcional puede construirse en horas gracias a la inteligencia artificial, el cuello de botella deja de estar en la programación mínima viable.
El problema ya no es construir rápido. El problema es pensar bien el proyecto.
Por eso conceptos como el MVP pierden parte de su sentido original. Cuando se puede generar un producto completo en un periquete, la cuestión clave ya no es lanzar algo mínimo, sino diseñar correctamente la propuesta de valor.
La inteligencia artificial acelera la ejecución. Pero precisamente por eso vuelve aún más importante aquello que sigue siendo profundamente humano: comprender el problema, formular buenas preguntas y diseñar proyectos con criterio.
Ah… una última cosa.
Quizá os preguntéis por qué el libro tiene por título «El viaje del emprendedor» (en su versión en español, aún no he decidido el nombre en la versión en inglés).
Cuando trabajo con emprendedores o doy clases, he comprobado algo muy sencillo: las historias ayudan a llegar a las personas.
La humanidad siempre ha contado historias. Durante siglos han servido para transmitir conocimiento y explicar el mundo.
Por eso me fascinó la obra del antropólogo Joseph Campbell, El héroe de las mil caras.
Campbell observó que mitologías de todo el mundo compartían un mismo patrón narrativo: el viaje del héroe.
Un recorrido de 17 etapas.
Decidí entonces estructurar el libro también en 17 secciones.
Y en cada una incluí una historia inspiradora procedente de una película.
Son 17 pequeñas narraciones que acompañan el viaje del emprendedor.
Si aún alguien duda del valor que puede aportar la obra, termino con algo muy concreto.
El libro incluye, además de todo lo contado – que es el grueso- cuatro anexos relevantes:
• un diccionario de emprendimiento con cerca de 500 términos («el diccionario» que actualizo en on-line en español y en inglés)
• un listado de 101 de modelos de negocio arquetipo (con 101 ejemplos de referencia actuales)
• una hoja financiera que es descargable (pensada para no financieros: rigurosa, seria y fácil de manejar)
• y un GPT que acompaña todo el proceso (y pronto la nueva IA en modalidad SaaS que promete ayuda y excelencia en el diseño de tu proyecto)
En total:
428 páginas
100 figuras explicativas
Unos 800 gramos de papel
Y todo por 30 €
3,75 € los 100 gramos.
Gracias.
Y si este libro consigue ayudar a alguien a convertir una idea en algo que merezca existir, entonces todo este trabajo habrá valido la pena.
Posdata: Si querés saber más sobre el proyecto y estar al día de todos los avances, registráros en el BLOG «Inspira» en ToolBoard. Allí hablo de novedades y de emprender e innovar en un mundo mediado por la IA. Y, por cierto, uso un traductor de IA automático que aún no es perfecto. Escribo nativamente en español y siempre detecto pequeños errores en otras lenguas (y errores mayores, como traducir el título del libro en español a un nombre propio en inglés, cuando la versión en inglés se va a denominar «IA-enhanced entrepreneurship and»). También hay un problema con las figuras que son JPEG en español, aunque en la zona de descargas las ofrezco en inglés). Además, los enlaces que doy están en español y aún no sé cómo arreglar este asunto en la versión global. Sé que muchos de vosotros me seguís en inglés desde diferentes países del mundo, por lo que tendréis que buscar la versión correspondiente de los enlaces. Si aún dudas de qué va todo este movimiento, también puedes ver un video sobre el libro, en español, inglés y catalán, que son mis tres lenguas de trabajo. En cualquier caso siempre me puedes escribir y pedir personalmente en jaumeteodoro@gmail.com)
Gracias de nuevo.


